El vino tinto... ¿frío?
Leyre nos preguntó esto por mail. Desde la Denominación de Origen Vinos de Navarra contestaron:
Si un vino no se consume a la temperatura correcta, perderemos gran parte del placer, ya que no percibiremos todas sus características o será totalmente distinto a lo que esperábamos. Por eso, os aconsejamos que, en primer lugar, no sigáis al pie de la letra la frase: “el vino tinto se bebe a temperatura ambiente”, ya que en la mayoría de los casos, ésta suele ser muy superior a la recomendable. Falta la última parte de la sentencia en la que se indica: “a temperatura ambiente… de la bodega”; es decir, los 16-18 ºC en los que se suelen encontrar la mayoría de las subterráneas.
En el caso de los vinos tintos, es aconsejable que, cuando se trata de un vino joven sin crianza, se consuma a una temperatura de 12 o 14 grados, es decir, “fresquito” que no frío. Pensemos que una bebida que nos sirven fría (una con burbujas por ejemplo), suele estar entre 4 y 6ºC. Podréis notar que, si el vino se ingiere más caliente, la percepción del alcohol es superior y los aromas se difuminan . En cambio, si nos encontramos ante un tinto con barrica, ya sea crianza o reserva, lo ideal es consumirlo a 16-18 grados. De esta manera, se apreciarán todas sus cualidades.
Esta preguntará entrará en el sorteo de un lote de vino entre todos los que nos habéis escrito.








