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Mejillones con salsa de tomate casera

 
sara
Publicado por sara el 07/09/2015 (18:54)
en
Mejillones con salsa de tomate casera(Pinche sobre la foto para ver tamaño orginal)

Sobre la receta:

Han estado siempre ahí, discretos, en la sombra, haciendo de muchas de nuestras comidas festines marineros de los que terminas chupándote los dedos. Sí, porque a estos barbudos hay que comerlos con las manos, sin  cursilerías ni protocolos. Utilizar su caparazón como una cuchara de diseño para capturar un poco de salsa y ¡para dentro! Uno detrás de otro. Eso sí, a estos caballeros hay que afeitarles bien antes de degustarlos, un buen paso por la ducha para limar asperezas y a la olla, ese jacuzzi burbujeante con el que estarán listo en apenas unos minutos.  O a la sartén.  Esta opción es perfecta para los barbudos franceses que descubrí el sábado. ¡Qué ejemplares! Estamos acostumbrados a los gallegos, más grandotes, más fibrosos... pero los de bouchot, que así se llaman los vecinos, aunque más pequeños y pizpiretos tienen el mismo sabor fuerte e intenso.  ¡Se comen como pipas! Así que aquí van tres ideas para degustar a los verdaderos barbudos  de moda: embadurnados en salsa de tomate casera, rociados con vino blanco o con ajo. Lo sé, el ajo y el amor no suelen ser compatibles, pero lo bueno que tienen estos colegas míos es que con todo lo que les eches siguen estando igual de buenos. 

Concursos:

Dificultad de la receta: Facil

Tiempo de preparación: De 10 a 30 min

Tipo de cocina: Casera / Regional

Tipo de plato: Salsas

Momento del día: Comida / Cena

Ingredientes:

1 kilo de mejillones

1 cebolla

1 pimiento verde

1 tomate

1 diente de ajo

1/2 vaso de vino blanco

1 cuchara de pimentón

1 bote de tomate frito

el agua de cocción de los mejillones o caldo de pescado

laurel

Pasos:

  • Paso 1: Como siempre que hacemos mejillones lo primero será lavarlos bien bajo un chorro de agua fría. Sin abrirlos retiramos las barbas que tengan tirando de ellas y las conchas que puedan tener pegadas en el caparazón . Los agitamos bajo un chorro de agua fría y los escurrimos.

  • Paso 2: En una cazuela grande con agua y un poco de sal, ponemos a cocer los mejillones retirándolos según se vayan abriendo. Una vez cocidos, colamos el agua pasándola por un filtro de café de papel o una estameña para retirar toda suciedad y reservamos el caldo.

  • Paso 3: En la misma cacerola que vayamos a servir los mejillones preparamos un sofrito a fuego lento, poniendo un par de cucharadas de aceite de oliva y pochando el pimiento rojo y la cebolla hasta que estén bien blanditos.

  • Paso 4: Añadimos el tomate cortado en cuadraditos y una cucharada de pimentón, dejando que se hagan un par de minutos.

  • Paso 5: Añadimos el vino blanco, el tomate frito y el agua de los mejillones y que hierva.

  • Paso 6: Tapamos la cacerola y apagamos el fuego, dejando que los mejillones se cocinen en el vapor que se genere durante un par de minutos. Mientras picamos el perejil bien finito y lo espolvoreamos por encima llevando la cacerola a la mesa inmediatamente.


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